Ruberts: paz y tradición
Rutas urbanas por la historia y el patrimonio

Durada
15 min.

Distància
0,5 km

Dificultat
Fácil

Equipament
Calzado y ropa cómodos.

GPX
Ruberts: paz y tradición
Ruberts es uno de los núcleos más bellos y amables de Mallorca. Tranquilidad y tradición, paz e historia se combinan como en ningún otro lugar de nuestra geografía. Pasear por sus caminos y calles es descubrir una vida hecha a la verdadera escala humana. Una arquitectura que se mimetiza con el entorno y una gente de palabra amable y atenta. Ruberts regala serenidad sin tiempo y, sobre todo, tiempo en plenitud. Una ruta por su humilde núcleo urbano para disfrutar de un verdadero universo.

Punts d'interès de la ruta
1
Iglesia de la Virgen del Carmen
2
Plaza de Ruberts
3
Son Jordà
4
Can Baixet
5
Cruz de Ruberts
Iglesia de la Virgen del Carmen
La iglesia de Ruberts se construyó sobre unos terrenos cedidos por Son Jordà durante la segunda mitad del siglo XVIII. El oratorio se bendijo en 1770, y en 1910 fue ampliado. La fachada principal, abierta a la plaza, contiene un portal redondo sobre cuatro escalones; lo flanquean sendas columnas corintias y el tímpano está vacío. Encima se abre un rosetón, con una vidriera en la que se representa la figura de la Virgen del Carmen. La fachada está rematada por una cruz sobre el vértice de los aguas vertientes, bajo la cual hay una arquería de arcos ciegos. El interior, de nave única, está presidido por un retablo con la Virgen del Carmen. De todo el conjunto artístico destaca la tabla de la Circuncisión, obra del pintor Mateu Llopis, entre 1574 y 1578.
Plaza de Ruberts
La plaza de Ruberts es el espacio cívico de la aldea, lugar donde se celebran las fiestas y otros actos culturales y sociales. Alrededor del espacio público se ubican varias casas de interés. Al fondo se alza la iglesia y la entrada a Son Jordà. A la izquierda, en el número 2 encontramos can Carrió y en el número 3 la casa denominada sa Plaça, de dos plantas de altura. El número 4 se conoce como ses Cases Noves de Can Mateu, que muestra un magnífico portal redondo con enjuta y una distribución armónica de los huecos. Can Mateu (n.º 5) todavía conserva el antiguo lagar de vino. Finalmente, el número 6 corresponde al convento de las Monjas, ocupado entre 1935 y 1960 por la congregación de las Hermanas de la Caridad. Tal como puede comprobarse en el cartel, en su día también acogió el Teleclub.
Son Jordà
La historia de esta aldea está íntimamente ligada a la posesión, hasta el punto de que la iglesia y el convento se construyeron dentro de sus mismos terrenos, entonces propiedad de la familia de los Sard, oriundos de Ciudad (Palma). En origen fue la alquería llamada los Ruberts. En el siglo XV era de los Gibert y en el siglo siguiente de los Jordà. De aquí pasó a los Antic de Llorac y luego a los Sard, afamados mercaderes. A finales del siglo XX, en manos de la familia Bibiloni, se transformó en un negocio de restauración. Las casas, de gran longitud, cuentan con dos plantas de altura. El portal exterior es de arco redondo, mientras que la mayoría de las ventanas cuentan con un antepecho moldurado según el estilo del siglo XVIII. En un ángulo hubo en su día la bodega, eje de la economía de la posesión. El interior conserva una interesante cocina tradicional.
Can Baixet
Una de las viviendas más singulares, y que mejor representa el carácter popular del término, es can Baixet, situada en el camino de Lloret. Se trata de una casa con la fachada orientada a la vía, de dos plantas de altura y con un bello portal redondo, situado sobre sendos escalones. A la derecha se sitúa un sencillo montador. El rasgo más interesante es el magnífico esgrafiado de la mitad superior de la fachada. La solución estética se completa con el enmarcado del portal, la ventana superior y los laterales. Por otra parte, el alero está formado por tres hileras de tejas sobrepuestas.
Cruz de Ruberts
La cruz de Ruberts se sitúa a la salida del pueblo, en dirección a la carretera de Sineu. Se trata de una pieza sencilla, alzada sobre un zócalo circular y una pilastra cuadrangular. La cruz es latina, sin ornamentación. Este monumento marca el límite de la aldea, que toma su nombre de un personaje de la familia Robert o Rubert, natural de Tarragona, que participó en la conquista de 1229. Poco a poco la alquería matriz se fue dividiendo: en el siglo XVI había cuatro propiedades y en el siglo XIX un total de treinta y una casas, con un total de 159 habitantes.
Galeria d'imatges

